✠ COMUNIÓN ECLESIAL
«Ubi Ecclesia, ibi Christus: En el corazón de la Iglesia encontramos nuestra Esperanza»
✠ COMUNIÓN ECLESIAL
«Ubi Ecclesia, ibi Christus: En el corazón de la Iglesia encontramos nuestra Esperanza»
La Fraternidad Franciscana de la Esperanza vive su vocación en profunda y gozosa comunión con la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Nuestra vida no es un camino aislado ni una experiencia desligada de la tradición, sino una rama injertada en la antigua y viva vid de la fe católica, sostenida por la transmisión ininterrumpida del depósito apostólico y por una Sucesión Apostólica válida y lícita que garantiza la autenticidad de nuestra vida sacramental. Entendemos la transparencia como un acto de caridad hacia quienes buscan a Dios, y por ello afirmamos con claridad que nuestra identidad se arraiga en la Old Roman Catholic Tradition del Reino Unido. Nuestro Ministro Custodio ejerce su misión bajo la consagración episcopal recibida en dicha tradición, lo que asegura que celebramos la fe con la riqueza de la liturgia tradicional y que los sacramentos que administramos poseen la validez y el rigor propios de la herencia histórica de la Iglesia.
Aunque profesamos un profundo respeto por el Obispo de Roma y por toda la familia cristiana, nuestra Fraternidad es una institución autónoma que no se encuentra bajo la jurisdicción administrativa ni jurídica de la Iglesia Católica Romana. Esta independencia no nace de la división ni de la confrontación, sino del deseo de custodiar un espacio de libertad espiritual y acogida radical inspirado en la sencillez franciscana y en la apertura evangélica. Al no estar sujetos a estructuras burocráticas, podemos vivir plenamente una premisa que para nosotros es sagrada: «En esta casa, todos, todos, todos tienen cabida». Aspiramos a ser un refugio de paz y minoridad donde no preguntamos por situaciones civiles, etiquetas o pasados; solo vemos hermanos que buscan al Padre con sinceridad de corazón.
Nuestra misión es ofrecer los sacramentos, la oración y la vida fraterna a todo aquel que tenga sed de Dios, sin las barreras que a veces imponen las instituciones. Somos católicos por tradición, franciscanos por vocación y libres por amor al Evangelio. Encomendamos nuestro camino a la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, quien al pie de la Cruz nos mostró el significado de la presencia fiel y la entrega absoluta. Que su intercesión nos sostenga en la perseverancia, nos guíe en la humildad y nos mantenga firmes en nuestra vocación, para vivir como verdaderos hijos de Dios y ser signo de esperanza para el mundo.