COMUNIÓN ECLESIAL
«Ubi Ecclesia, ibi Christus: En el corazón de la Iglesia encontramos nuestra Esperanza»
COMUNIÓN ECLESIAL
«Ubi Ecclesia, ibi Christus: En el corazón de la Iglesia encontramos nuestra Esperanza»
La Fraternidad Franciscana de la Esperanza vive su vocación en profunda y gozosa comunión con la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Nuestra vida no es un camino solitario, sino una rama injertada en la antigua y viva vid de la Tradición Católica, sostenida por la fe transmitida desde los Apóstoles hasta nuestros días a través de una Sucesión Apostólica válida y lícita.
Entendemos la transparencia como un acto de caridad hacia quien busca a Dios. Por ello, compartimos con claridad que nuestra identidad se arraiga en la Old Roman Catholic Tradition del Reino Unido. Nuestro Ministro Custodio ejerce su misión bajo la consagración episcopal recibida en dicha tradición, lo que garantiza que celebramos la fe con la riqueza de la liturgia tradicional y que nuestros sacramentos poseen la validez y el rigor de la herencia histórica de la Iglesia.
Es importante precisar que, aunque profesamos un profundo respeto por el Obispo de Roma y por toda la familia cristiana, nuestra Fraternidad es una institución autónoma que no se encuentra bajo la jurisdicción administrativa ni jurídica de la Iglesia Católica Romana. Esta independencia no nace de la división, sino del deseo de proteger un espacio de libertad y acogida radical inspirado en el espíritu de Taizé. Al no estar sujetos a estructuras burocráticas, podemos vivir bajo una premisa que para nosotros es sagrada: «En esta casa, todos, todos, todos tienen cabida».
Aspiramos a ser un refugio de paz y minoridad, donde no preguntamos por situaciones civiles, etiquetas o pasados; solo vemos hermanos buscando al Padre. Nuestra misión es ofrecer los sacramentos y la vida fraterna a todo aquel que tenga sed de Dios, sin las barreras que a veces imponen las instituciones. Somos, en definitiva, católicos por tradición, franciscanos por vocación y libres por amor al Evangelio.
Encomendamos nuestro camino a María, Madre de la Iglesia, quien al pie de la Cruz nos mostró el significado de la presencia fiel y la entrega. Que su intercesión nos ayude a permanecer firmes en nuestra vocación, viviendo como verdaderos hijos de Dios para su gloria y la esperanza del mundo.